lunes, 3 de septiembre de 2018

Veintinueve días de agosto. Colección de MicroCuentos.


1.
El dia era gris. Metió un pie en el agua, la noto fría. Sumergió el cuerpo y sus pensamientos. La pena pesaba demasiado y le arrastraba hacia el fondo. Miró al cielo con los ojos llenos de dudas, lo vio borroso. Despertó justo antes de morir ahogado.

2.
Sus miradas tropezaron, ella sonrió. Los recuerdos la arrastraron hasta aquel verano lejano, en esa misma playa. Le sorprendió volver a ver esos ojos tan negros y tuvo la certeza de que algunos encuentros nada tienen de casual. El chico debía tener unos 17, ella 60.

3.
Lo siguió con la mirada desde que cruzó la puerta. Era atractivo pero no guapo. Iba con otro hombre de su edad, probablemente su pareja. Apuró la cerveza, pagó y como cada noche, volvió solo a casa. Se desnudó a oscuras y se metió en la cama. Su mujer dormía.

4.
Salieron del cine cuando ya anochecía. Él propuso ir a tomar algo, ella aceptó. Él dibujaba un futuro juntos, preñado de viajes y felicidad. Ella escuchaba en silencio mientras sus dedos jugaban con el hielo. En casa de ella compartieron la cama. Fue la última vez.


5.
Había progresado rápido, en menos de seis años encargado. Había ido a trabajar las dos huelgas y había sido testigo de la empresa en el despido de varios trabajadores. Intuía un nuevo ascenso cuando lo llamó el gerente. -Lo siento, un compromiso... Empezó a entender.

6.
Sentado en la roca toda la tarde, pensó en aguantar un rato si la lluvia "le dejaba". Tres hermosos peces de playa, necesitaba otro. Llovía con rabia, recogió caña y enseres. Un pescado para madre, dos para la vecina, la de los gemelos. Se acostó pronto, con hambre.

7.
Tiró a la basura la carta del banco y la publicidad, dejó sobre la mesa de la cocina aquel sobre con su nombre y dirección escritas a mano. Puso la cafetera al fuego y miró de reojo la carta, conocía la letra. Mientras la abría pensó que el olvido es un autoengaño.

8.
Era el cumpleaños de ella, 73. Tantos años y nunca pudieron permitirse un viaje juntos. Pasearon uno al lado del otro, sin tocarse. A veces, cuando nadie podía verles se regalaban un beso o una caricia. Volvieron a casa, a ella le esperaba su marido, a él su soledad.

9.
Llevaban tiempo viéndose. La epidemia del año 47 los separó. Ella dentro de la ciudad, aislada, incomunicada, sola. Él fuera. Contaron los días, los meses, los años. Por fin levantaron las restricciones y se reencontraron. Ya no eran los mismos. Decidieron separarse.

10.
Se citaban desde hacía unos meses en un hotel discreto, apartado. Se entregaban a todo tipo de juegos, de fantasías. "Pídeme lo que nunca le has pedido a tu marido" le susurró él. Ella se lo pidió. Él la miró con deseo, igual que aquel lejano día en que se casaron.

11.
Cogió a su hija pequeña, apenas diez meses, mojó pan duro en agua, se lo acercó a la boca. La niña tenía la muerte dibujada en los ojos. Escuchó de nuevo el rugido en el cielo, no le quedaban lágrimas. A miles de km en la fábrica de armas empieza el turno de tarde.

12.
La enfermera cambió el gotero, ajustó la sonda, estiró la sabana y salió de la habitación. El hijo abrió el libro por donde lo habían dejado y leyó en voz alta: todos sabían que Rocamadour había muerto, todos menos la Maga... Se escondió detrás del libro. Lloró.

13.
Hace frío y la gente no se para a comprar. Está cansado y le duele todo el cuerpo, "cualquier enfermedad que no se puede permitir". Unos gritos y sus compañeros salen a la carrera, él lo intenta. En el CIE: "No sé para que venís". Él piensa en su madre, sus hermanos.

14.
Luna le acaricia la calma, Alba le responde con una sonrisa cobriza y perfumada. Se deslizan sobre su miedo y las manos profanan sus calas y sus ganas. Se muerden la alegría una a la otra y se les escapa una mentira y alguna amapola. Gimen, ríen, estallan...

15.
Él prepara la cena, ella le espera en la cama, como cada noche desde hace seis años. Apuran los minutos recordando todo lo que hacían antes del accidente. Por un momento parecen felices y a él se le dibuja una duda, ella le mira y le regala una sonrisa, la última.

16.
Le parece que hace un siglo, entrega de llaves, firma de hipoteca, elegir muebles... han pasado tres años. Él siempre tan amable y educado, cuando hay gente delante. "Perdóname, no volverá a pasar, te quiero tanto". Concentración por la tarde, rabia, lazos morados.

17.
Le sonríe mientras sumerge su mano en el pantalón, le acaricia el pene, pequeño, suave, saca el suyo y se lo acerca, nota que se resiste, le aprieta un poco el brazo, lo justo para obligarle a ceder. "No digas nada a tus padres" le dice mientras se estira la sotana.

18.
El sol de otoño se refleja en el mar y le da un aspecto de espejo arrugado, unas gaviotas anuncian la cercanía de la costa, alcanza la playa y se tumba en la arena que es como una sábana de terciopelo. Le acompañan el hambre y los cuerpos de los que no lo lograron.

19.
Llama su atención una noticia en la sección de sucesos, "Asesinado mientras dormía." -Cariño, no te lo vas a creer, han matado a un hombre en esta calle, tenía mis mismas iniciales, que coincid... La mujer lava cuidadosamente el cuchillo mientras espera a la policía.

20.
Llovía mucho, aún así decidió coger la bicicleta para volver a casa, no tenía ganas de pisar la fábrica después del despido. El gerente había sido grosero, burlón. Al llegar al barranco, un coche volcado, el gerente atrapado al volante, herido, vulnerable. No duda.

21.
Alquilaron un chalet con piscina. El pequeño pasaba el día en el agua, jugaba con muñecos a los que enseñaba a bucear. Vinieron los tíos con el primito. Los mayores tomaban el sol, el pequeño llevó al primo a la piscina, le quitó los manguitos para que buceara mejor.

22.
Iban en coche de vuelta a casa. Un frenazo, el golpe, los gritos y luego aquellas voces: "Olvidaos de ella, está muerta, sacadlo a él, rápido o se desangrará". Despertó, ella está a su lado. "Todo ha sido una pesadilla" Se incorpora para levantarse. No tenía piernas.

23.
Un largo paseo les llevó a casa de ella. Se desnudaron sin dejar de mirarse, sus cuerpos tenían todas las marcas del paso del tiempo, cansados y viejos quisieron entregarse a un juego que ya creían olvidado. Todavía no se habían dormido y ya empezaba a amanecer...

24.
Cada noche el mismo sueño, llueve y un coche negro intenta atropellarla, ella corre hasta que se despierta, asustada y agotada. Hoy ha dormido bien, no recuerda haber soñado. Desayuna contenta, baja a la calle, llueve, un coche negro se acerca. Ella empieza a correr.

25.
Cada tarde, desde que padre faltó, visitaba a madre y la acompañaba mientras cenaba. Ella, siempre tan discreta, ahora no dejaba de hablar, compartía con su hijo los recuerdos de su vida, le contó la historia de su gran amor. Él pensaba en padre, ella en una mujer.

26.
Se vistió lo más rápido que pudo, le besó en los labios y volvió a casa. Su marido estaba a punto de acostarse, ella improvisó una excusa y él la aceptó con una sonrisa. Durmieron abrazados. Ella era discreta, él le guardaba esos secretos que ella nunca le contaba.



27.
Ya había acabado la guerra el día que se lo llevaron. Madre nunca hablaba de eso, estaba rota y asustada. Un día le dijeron que no le llevase más comida al cuartelillo. Todos los años, ese mismo día, llevaba una rosa roja y la dejaba en el barranco, cerca del pueblo.


28.
No le gustaba su nombre ni su cuerpo. Aún recuerda la ropa y juguetes de niña, las ganas de llorar, el wc de mujeres, los locales de ambiente y la sensación de vivir su cuerpo como una cárcel. Difícil olvidar. Se desnuda frente al espejo, sonríe. Ahora sí, es él.

29.
Cenan temprano, él juega con el pelo de ella, suavemente hunde su mano entre los rizos, con la otra le acaricia un pecho como se acaricia una mariposa o un anhelo. Al mirarla le dice todas las palabras bonitas que él todavía no sabe y que sólo ella puede escuchar.


2 comentarios:

  1. Gracias por compartir estos relatos tan bonitos. Una pena que no lo hubieras hecho.

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  2. Gracias por compartir estos relatos tan bonitos. Una pena que no lo hubieras hecho.

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